7 de junio de 1929: Nace el Estado de la Ciudad del Vaticano.

La nación más pequeña del mundo, guardiana durante más de dos milenios del cristianismo, nació en la Italia de Mussolini, creando una excepción única en el mundo sobre la naturaleza legal de los estados. El reconocimiento del nuevo tema por parte del gobierno italiano ocurrió el 11 de febrero de 1929 con la firma de los Pactos de Letrán, llamados así porque fueron firmados por Benito Mussolini y el Papa Pío XI en la Sala de los Papas del Palacio de San Juan de Letrán. Cuatro meses después el mismo Pontífice promulgó la ley fundamental de la Ciudad del Vaticano, que diseñaba la forma de gobierno del nuevo estado, junto con otras cinco leyes sobre aspectos relacionados con la ciudadanía, la seguridad pública y el sistema administrativo y económico.

Como se muestra en el primero de los 21 artículos del texto, que dice «El Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, tiene plenos poderes legislativos, ejecutivos y judiciales.», se delineaba una “monarquía absoluta electiva”, de carácter teocrático, cuyas principales tareas de gobierno fueron asignadas al Cardenal Secretario de Estado. Para elegir al Papa era el Colegio Cardenalicio, convocados en el cónclave.

También se definieron los símbolos nacionales: la bandera, constituida por una «tela divida en dos colores, amarillo y blanco, con la parte blanca teniendo en el centro las llaves cruzadas con la tiara papal sobrepuesta.»; el himno nacional, indicado como “Himno y Marcha Pontificia”, compuesto por Charles Gounod. Entre los aspectos cruciales abordados en las otras leyes se encuentra el de la ciudadanía, otorgada «a los cardenales que residen en el Vaticano y en Roma, a los residentes permanentes en el Vaticano por razones de cargo, dignidad o empleo y a los que les haya sido concedido por el Papa, los cónyuges y los hijos de los ciudadanos», y de la propiedad, no reconocidas, ya que todas las propiedades pertenecen a la Santa Sede.

En 2001 la ley fundamental fue modificada por Juan Pablo II que, entre otras cosas, canceló definitivamente la pena de muerte (prevista en caso del intento de asesinato del Papa), nunca aplicada después de 1929 y abolida por Pablo VI en 1967. En vista de la superficie que ocupa, igual a 0,44 km2, y al número de ciudadanos residentes (605 en 2017), el Vaticano posee dos récords mundiales: es el estado más pequeño (seguido por el principado de Mónaco y de Nauru, en Oceanía) y el menos poblado del planeta.

7 Giugno 1929: Nasce lo Stato della Città del Vaticano.

La nazione più piccola del mondo, custode da oltre due millenni della cristianità, nacque nell’Italia di Mussolini, creando un’eccezione unica al mondo sulla natura giuridica degli Stati. Il riconoscimento del nuovo soggetto da parte del governo italiano era avvenuto l’11 febbraio del 1929 con la firma dei Patti Lateranensi, così chiamati perché sottoscritti da Benito Mussolini e papa Pio XI nella Sala dei Papi del palazzo di San Giovanni in Laterano. Quattro mesi dopo lo stesso Pontefice emanò la legge fondamentale della Città del Vaticano, che disegnava la forma di governo del nuovo Stato, insieme ad altre cinque leggi su aspetti legati alla cittadinanza, alla pubblica sicurezza e all’ordinamento amministrativo ed economico.

Come si evinceva dal primo dei 21 articoli del testo, che recita «Il Sommo Pontefice, Sovrano dello Stato della Città del Vaticano, ha la pienezza dei poteri legislativo, esecutivo e giudiziario.», si delineava una “monarchia assoluta elettiva”, di natura teocratica, i cui principali compiti di governo erano attribuiti al cardinale Segretario di Stato. Ad eleggere il Papa era il collegio cardinalizio, riunito in conclave.

Definiti anche i simboli nazionali: la bandiera, costituita da un «drappo partito di giallo e bianco, col bianco caricato al centro delle Chiavi incrociate sormontate del Triregno.»; l’inno nazionale, indicato come “Inno e Marcia Pontificale”, composto da Charles Gounod. Tra gli aspetti cruciali affrontati nelle altre leggi quello della cittadinanza, spettante «ai cardinali residenti in Vaticano e a Roma, ai residenti stabili in Vaticano per ragioni di carica, dignità o impiego e a coloro cui sia concesso dal Pontefice, coniugi e figli di cittadini», e della proprietà, non riconosciuta in quanto tutti gli immobili appartengono alla Santa Sede.

Nel 2001 la legge fondamentale venne modificata da Giovanni Paolo II che, tra le altre cose, cancellò definitivamente la pena di morte (prevista in caso di tentato omicidio del Papa), mai applicata dopo il 1929 e abolita da Paolo VI nel 1967.

Alla luce della superficie che occupa, pari a 0,44 km2, e del numero dei cittadini residenti (605 nel 2017), il Vaticano detiene due primati mondiali: è lo stato più piccolo (seguito dal principato di Monaco e da Nauru, in Oceania) e il meno popoloso del pianeta.